Obsesión.
Eso supe.
Me enamoré de alguien
que solo me veía como un amigo,
un conocido,
no como lo que uno se ilusiona
cuando cree que puede ser algo más.
Y cuando la realidad toca la puerta del corazón,
todo se derrumba…
como las piezas de un rompecabezas
que nunca se armó,
porque en verdad…
nunca existió.
Esa ilusión se rompió.
Caí en la verdad.
Las cosas nunca pasaron
como yo pensé que pasarían.
Todo fue en mi mente.
Todo fui yo.
Solo… deja de pensar en lo que crees que pasará.
Solo así, tal vez…
solo tal vez…
dejes las cosas así.
Solo tal vez…
ella…
solo ella…
Tal vez ella…
no.
Duele ver esto…
Duele leer lo que escribí.
Pero es mi verdad.
Mi mente fue mi jaula.
Mi corazón, carnada.
Y yo…
solo fui un ratón
que cayó en la trampa del amor.
Un amor en soledad.
Un amor que nació y murió
sin ser visto.
Nadie me buscó.
Nadie me rescató.
Morí…
desolado,
ahogado en mis propias consecuencias.
No hubo criterio,
ni compasión.
Solo la triste compañía
de la soledad que yo mismo fabriqué
con mis ilusiones,
mis silencios,
mis miedos.