En la intocable distancia las estrellas murmuran su lejanía
Eterna luminosidad sin nostalgia, ni pesadumbre
No hay pesadilla donde hay paz y libertad sin prejuicio.
Luna y sol en la misma ventana
No hay puerta para cerrar un anhelo
Para sentir la existencia en cada instante de la brisa.
Errante humano entre los caminos
Entre silentes calles
Prisionero de la memoria, encendiendo los recuerdos.
Somos hojas sueltas aguardando una verdad
Valioso es navegar dentro de ti, sin caretas religiosas
Tocando tu espiritualidad, abrazando el halo de lo creado.
Pequeños granos sembrados en la vastedad del universo
Transitando la ruta temporal
Finita e infinita del espacio, materia y tiempo concebido.
No desperdicies la luz claman las arrugas
Estaciones sufridas de la vida
No hay triunfo ni pérdida, solo se vive.
Solitud ante nuestra conciencia
Sombra perenne de la razón y sin razón
Causa y efecto, cuerpo y espíritu del estar respirando.
Vuelvo cada noche a buscar el sueño
Esos ratos que amo más que otros
Pero siempre peregrinando mi esperanza.
Antes de cerrar mis ojos, doy mis besos
Para penetrar la piel del agradecimiento
Esa epidermis del rio acogiendo la humanidad del viento.
Apasionó mis ilusiones abrazando mi lecho
Escuchando en silencio esa voz clara y profunda
Pronunciando aquel verso alumbrado por el misterio.
EH