Me siento en el porche, son las cinco de la mañana
Con una taza de café, me siento a esperar el alba
Reclinado en mi butaca se me hace una maraña,
indescifrable sensación me hace perder la calma
Qué misterio hay en esa maravillosa transición,
donde la oscuridad da paso a la luz refulgente
Solo sé que se traduce en una sublime emoción,
ese efímero instante que subyuga al inconsciente
Podrán mostrarme un cuadro del pintor Picasso,
o tal vez una de las siete maravillas del mundo
Nada es comparable a este inigualable paso,
que sucede en el milagro de este suceder profundo
Llega la hora de la alegría, estoy sentado en el porche,
ya me baña el rio de plata que representa este acontecer
Cierro los ojos y disfruto... sale el sol dando un fino broche,
que me recuerda que mañana habrá otro bello amanecer.