CARMEN DIEZ TORÍO

MIENTRAS LA TARDE LLORA

MIENTRAS LA TARDE LLORA

Te fuiste en ese viaje donde ya no hay retorno;
entre mis manos tuve asido tu último aliento,
tu mirada rota que ya no decía nada,
ese puñal de muerte que atravesó mi pecho.

Y las lágrimas vistieron de negro la tarde;
el reloj de arena, de pronto, paró su tiempo.
Las risas quedaron suspendidas en el aire,
cada rincón de la casa lloraba el recuerdo.

Te llevaste mi primavera, verano y otoño;
solo me quedó el frío gélido del invierno.
Se quedaron tiritando el corazón y el alma,
y como un río, mi vida se quebró por dentro.

Han pasado los años, y esta tarde de lluvia
habita de nuevo en la casa nuestros recuerdos;
pero ya no sangra mi memoria al recordarte,
pues sé que, algún día, amor, volveremos a vernos.