Jesus Armando Contreras.

Distancia

Hay lugares
donde permanecer
es una forma discreta de extinguirse.

No toda partida nace del miedo.
A veces es la dignidad
la que abre la puerta.

Me fui
cuando entendí que el silencio
también puede herir.

Detrás quedaron
dos luces pequeñas,
respirando en otra casa,
sosteniendo mi nombre sin saberlo.

Los años fueron sobrios.
Aprendí el peso exacto del trabajo,
la medida del cansancio,
la paciencia del que empieza desde abajo.

Guardé cada gesto
como quien guarda pan para el invierno.
No por ambición,
sino por regreso.

Volví.

Y supe —sin reproches—
que el tiempo no se detiene a esperar a nadie.
Que el amor cambia de forma
sin dejar de ser amor.

El reencuentro fue claro,
breve,
suficiente.

Después comprendí
que amar también es aceptar
la nueva distancia
sin convertirla en sombra.

No digo sus nombres.
Los pronuncio por dentro.

Como se pronuncia una certeza.
Como se sostiene una luz
aunque ya no alumbre la misma habitación.

 

Jesús Armando Contreras.