Despertaba el mes de abril, oscurecido día.
El viento se colaba por un gris ventanal.
Auguraba una pena,una melancolía.
Las campanas doblaban con lamento fatal,
y mientras más doblaban, crecía más el viento.
Los relojes cayeron al suelo sin su arena,
estallados, vacíos.Apuntando un
momento
sin precedente, aciago,cargado de condena.
Los árboles desnudos no daban esperanza,
y en sus cuerpos rugosos, rostros de forajidos.
Para astros cenicientos era toda alabanza,
y la madre lloraba ahogada en gemidos.
Podredumbre se olía,aves sobrevolaban;
las ropas como harapos,ajadas y roñosas .
No escuché aves cantoras,y las ruinas se alzaban:
Escombros del ayer,el fin de todas las cosas.
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