yito

Mis ojos.

 

.

 

Como si ellos, fueran ciegos

mis ojos no pueden ver

a la niña, que al nacer

sentí el fruto de mis ruegos.

De lágrimas, son labriegos

algunos que otros rencores.

Nacen entre bastidores

sentires, que son maleza

para cubrir la pureza

de quien le brindo sus flores.