Asklepios

Atravesamos, mientras vivimos

Atravesamos, mientras vivimos,

 el interminable umbral que dibuja

esta herida que es la vida,

donde nos conviene

reconocer cómo se burla, -de nuestra

curiosidad-, el misterio, con sus

traviesas e hipócritas miradas, y

con ese grito oscuro que debilita

sin parar, constantemente, las escasas,

ingobernables y poco conocidas

esperanzas e ilusiones que el

hombre tiene.

El misterio, maneja nuestras conductas

con ese ritmo que nos marca y con

el que disfruta acogiendo, exprimiendo,

la fatiga de nuestras voces, que a penas

pueden ya insistir más.

Pero tenemos una oportunidad: Cuando ya

huela a rancio residuo, por adherido a nuestra

decepción, es obligado saltar al abismo, aunque

no se entienda nada. Tras el salto, tenerlo

por cierto, simplemente, hay que dejarse llevar.

Aquellos que se atrevan se encontraran

al final del viaje…

Ya hablaremos…