Llora luchando la vela
que escribiendo, me ilumina
muere cediendo su vida
derritiéndose entre cera,
dona la pluma su tinta
y su espalda, da la mesa
y soportan las tristezas
la cansada y vieja silla.
Todos esperan, suplican
que entre hojas de libreta
las palabras del poeta
estando a oscuras, nacieran
que se entendiera en poesía
entre versos, entre rimas
que esa silla y esa mesa
esa pluma, esa vela
formen parte de su vida.
Y el poeta escribe versos
que entrecortan la penumbra
y su luz, cede la luna
a través de las ranuras
de un tejado medio hecho,
escribe de noche el poeta
y lo hace, porque ellos
esa poesía la esperan.
Mueren la noche y estrellas
en silencio vigilando
y a la luz del sol, el gallo
anuncia el día que llega
se queda, la mesa vacía
vacía, se queda la silla
y entre papeles y tinta
un poema ha quedado.
Unos versos que demuestran
que cada uno es poesía
que la noche, el mismo día
el tejado y las estrellas
la silla, hasta la vela
incluso el canto del gallo
en poesía han quedado,
por las manos del poeta.
En penumbra, se hizo vida
en papel, solo con tinta
quedaron letras escritas
por la mano del poeta,
se quedaron en la mesa
esas letras, esas palabras
que todo el mundo esperaba
transformadas en poesía.
EN PENUMBRA, NO HIZO FALTA
QUE LA LUZ FUESE DISTINTA.