Más allá de todo dogma,
postura o religión,
por la intuición antes que por la razón…
Por la curiosidad intacta
que habita en mí;
por la energía que me sostiene
y me da la vida.
Si todo sistema vivo
es autorregulado
y, sin conciencia,
no hay experiencia ni significado;
si todo interactúa
y ninguna estrella existe aislada,
quizá nada acontezca
sin trama ni relación.
Por eso,
más allá del origen de la mente,
de la creación o del Big Bang,
más allá del espacio,
del tiempo y del lugar;
más allá de la finalidad del universo
y del sentido que le atribuimos,
pregunto:
¿pudo existir otra forma de conciencia
en su propio devenir?
La misma que hace ser a cuanto es,
que nos sostiene y da vida,
que hace posible este encuentro
entre tú y yo…
Más allá de la vida,
más allá de la muerte,
en un presente que se renueva
generación tras generación.
Y así, entre la curiosidad, la intuición y la razón,
tanto quien ahora escribe
como quien lee, ambos latiendo respirando, presentes...
¿no son la misma energía del universo
manifestándose como tú y yo...
en esta forma que llamamos existir?