alicia perez hernandez

TAN MÍO Y TAN DE NADIE...

TAN MÍO Y TAN DE NADIE...

Estoy aquí... Sigo aquí a aquí voy a tu lado.

Tan cerca y tan lejos pero juntos.

Tan tuya y tan de nadie

pero es en tus ojos donde quiero estar

Tan única y tan para ti y tú tan para mí. 

Yo tan toda tuya y tú tan todo mío.

Sin rescoldos de otro amor

Sin evidencias de traiciones.

Sin verdades y sin mentiras.

Sin promesas y sin compromiso.

Tan después y tan para ahora.

tan para siempre y tan para nunca.

Tan contigo y tan sin ti.

Tan mío y tan de nadie. 

Tan tuya y tan de otro.

Tan amándonos  y tan odiándonos.

Tan amado y tan olvidado.

Tan creído y tan ignorante.

Tan rico y tan pobre.

Tan estúpido y tan engreído.

Tan amado y tan olvidado.

Tanto viviendo conmigo y tú tan solo.

Tanto amor que te he dado y tú eres un idiota.

Deseando estar entre sábanas revueltas.

Tan creído y tan idiota. 

Todo el tiempo que era nuestro y lo dejaste ir.

Éramos lo que nunca fuimos.

Teníamos ganas y nos teníamos.

Nos teníamos y nos dejábamos

Nos amamos y nos odiamos.

Nos vamos y siempre regresamos.

Tan para ti y tan para mí todo el tiempo.

Hasta que el tiempo nos olvidó.

Nosotros no fuimos ni seremos.

Sin embargo siempre volvemos porque nos extrañamos.

Somos a adictos a este amor y a pelarnos porque nos excita. 

Siempre terminamos juntos lejos y separados.

Estés con quien estés el destino nos vuelve a  juntar. 

Los dos salimos perdiendo pero tú pierdes más...

Porque como yo te he amado nadie te amará jamás!!

Siempre quiero olvidarte y te amo más en vez de olvidarte.

Quiero irme y me quedo porque te amo desde hace nueve años.

 

Alicia Pérez Hernández… México

No es la pluma la que escribe, es el alma

Todos los derechos reservados©

Cuando llegues a amar, si no has amado,
sabrás que en este mundo
es el dolor más grande y más profundo
ser a un tiempo feliz y desgraciado.

Corolario: el amor es un abismo
de luz y sombra, poesía y prosa,
y en donde se hace la más cara cosa
que es reír y llorar a un tiempo mismo.

Lo peor, lo más terrible,
es que vivir sin él es imposible.

Cuando llegues a amar, de Rubén Darío