π¦π·π±
No sé por qué aún te leo
a hurtadillas,
como si tu nombre
fuera un secreto
que mi boca no debe pronunciar.
Ni por qué sonrío
cuando me encuentro
viviendo entre tus letras,
como si en cada verso
me tomaras de la mano.
Hay algo en la forma
cuando me llamas “mía”
que desarma mis intentos
de parecer ajena…
Te leo
y aunque cierre el libro
aunque me prometa
no volver,
siempre hay una palabra tuya
mal puesta en mi memoria
que abre
la puerta entreabierta
de todo lo que fuimos
sin haber sido.
~
β‘β‘β‘