◇ Una tarde en Buenos Aires
Escuché tus pasos y la alegría invadió mi ser.
Las luces se ocultaban detrás de la ventana.
Me dejé llevar: el momento era perfecto.
No imaginé otra elección mejor.
En la intempestad de tu ser me vi reflejado,
de eso no tengo dudas.
Como vino añejo te bebí poco a poco,
dibujando en las paredes de la sala
nuestros gozos y sombras danzantes.
Yo serví tu copa de vino, tú serviste la mía.
Con pequeños sorbos sellamos nuestra tarde
en Buenos Aires.
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Autor:
Vientoazul 🦋⃟
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