Tapa, tapón, tapita.
Mi esperanza se ha ido, y solo queda esperar que el hielo rompa el vidrio de una botella de salsa de tomate mal lavada.
Gota, gotón, gotita.
Y me enamoré de las gotas de la tormenta que caen sobre un viejo asiento recién pintado, que demuestra sus años por las goteras que desgastan ese verde esmeralda.
Hojas, y nada más.
Queda esperar no quemarme con el aceite caliente.
Que los nidos aniden en tu cabello mal cortado y sepas lo que es nadar en agua bendita.
19/03/2025