Cuento para dormir.
Inmensas ganas tengo
de tragar lodo a dos manos
con el dolor a bocajarro,
el metrónomo destrozado...
la cíclica nota pegajosa,
provocada por mi tos a causa de siderosis pulmonar.
Hastiado, me he cortado
las venas en diagonal,
hasta las axilas...
pero sangro negro eterno
y no me desangro...
más me debilito y luzco
pálido morado.
Son las psicofonías del diablo
escondidas detrás de mi llanto,
la melodía podrida
que me colma de tanta misantropía,
y de esta cólera tan naranja.
La letra fea y las quemaduras...
me las causa mi propia lírica y también,
la resistencia al desgaste
de vivir un constante divorcio...
irracional al perderme constantemente,
en la intersección entre lo que está bien y lo que no...
soy antagonista de mi propio deseo.
Hipersensible al tacto de mi amígdala, pues ya tengo la raíz muy roída
y mis ganglios exprimidos,
ya no tienen dopamina.
Por eso mi castigo:
estar en alerta perenne, mal comido y drogado, quebradizo y tenue.
Astronauta en planetas violetas y de cielos esponjosos
oneironauta que día a día precisa el fallo de Sísifo y contento celebro mi caída.
Colorin-colocado...
mi sueño se ha acabado.