Lejos hacia el horizonte
caminan las almas errantes
al son de la medianoche.
Andan, lloran y sueñan,
dejando invisibles huellas,
hacia algún lugar
entre las estrellas.
Caminar sin dirección
para encontrar ilusión.
En horizontes perdidos,
en lejanas medianoches,
humillados y heridos,
entre lloros y lamentos,
los fantasmas errantes sueñan
que acabarán sus tormentos.
Y al fin la luz radiante
de aquel lejano horizonte
Iluminará sus ojos
hinchados de sollozos.
Y colmados de felicidad
abrirán pesadamente
sus párpados y descubrirán...
que ya no hay cruel realidad.
Que ya no hay mundos infelices.
Que ya solo hay un mundo...
pero un mundo fantasmal.
Y así, las almas errantes,
seguirán su vagabundear
por toda la eternidad.
Buscando su horizonte,
buscando un poco de paz...
Y ya siempre, lejos
hacia el horizonte
caminarán las almas errantes
tratando de alcanzar
itinerarios perdidos
en la inmensidad...