NO POR DESANDAR.
No hay camino que se borre por desandar,
porque se borrará la huella, no la andanza,
como indeleble es, ese tiempo que nos lanza,
a conquistar un futuro incierto, sin alcanzar.
No por perder un amor, se termina la ilusión,
porque tener ilusión también es esperanza,
como fe y esperanza sustentan la oración,
rogatoria que llega al cielo hecha alabanza.
No por pasar el tiempo, el tiempo se termina,
ni la vida termina al desencarnar la materia,
si la semilla, aparentemente muerta germina,
la voluntad y la fe… Destierran la miseria.
No por dejar de amar, se termina el amor,
ni por tan solo suspirar, retorna lo perdido,
porque la muerte del recuerdo no es olvido,
cuando más allá del olvido, se cierne dolor.
Y no hay camino que se borre por no andar,
pues aun sin andar… Un camino nos queda,
la espera displicente, de un mañana sin llegar
o el pesimismo de un pasado… Hoy quimera.
Y podrá perderse la huella, no más visitada,
pero no el recuerdo de una andanza vana,
que quedó indeleble, en el alma guardada,
como en la sien, el tiempo planta una cana.
Autor: Víctor A. Arana.
(VÍCTOR SANTA ROSA.)
Guatemala, febrero 26 del 2026.