Sé que buscas libertad y estar en paz, me dijiste que te cansé, que fui mentiroso, que el perdón no te corresponde a ti darlo, sino que debo buscarlo solo ante Dios.
Pero Dios conoce este arrepentimiento que me quema, Él ve mis manos dañadas de buscar un puente, de intentar que comprendieras mi dilema. Y aunque tú no quieras mis disculpas, jamás me cansaré de ofrecerlas, a ti y a todos los que he herido en mi suerte.
Entiendo que necesites soltarme, entiendo que busques aire y calma. Solo te ruego, mientras sanas tu alma: quédate en algún lugar donde pueda encontrarte, no te conviertas en olvido, no desaparezcas.