Jesús Ángel.

La comedia.

 

 

Si la vida es una comedia, sea por tragedia, absurdo o lucha, conviene aprender a fluir con cada escena.

 

Porque todo lo que pasa, pasa; lo adverso no se esquiva: se enfrenta y se lucha.

 

Porque todo comienzo tiene su final, y vivir cada instante como el último es una opción lúcida.

 

Porque al final, esta comedia tiene destino seguro, cubierto por un halo eternamente misterioso, con diferentes interpretaciones, pero ninguna demostrable.

 

Explorar lo que escapa a lo escrito enriquece la experiencia de la obra, aún sabiendo que no lleve a ninguna parte.

 

Y así, en coherencia con lo que se piensa, se dice y se hace, vivir enamorado de ella...

 

no solo es la mejor opción, sino lo que da sentido a todas sus partes.