Obnubilado estoy por tu hermosura,
no solo la estentórea que deslumbra,
sino la interna, que al alma alumbra,
y en silencio ofrece su dulzura pura.
No me hiere no ser tu amante seguro;
muchos has tenido, yo en tu umbral,
dichoso de servirte sin rival,
en la constancia hallo mi aposento.
Mas tu amor es incierto y abarcable,
tan vasta tu belleza que espanta;
si no existieras, habría que inventarte,
en este mundo frío y tan estable.
Persistiré a tu lado, aunque distante,
y ya sabréis que eres la poesía.