La envié mi carta en una botella
esperando supere las olas;
lleva nácar y olor de caracolas
para que reconozca quien la sella.
Suplico a Dios,que guíe nuestra estrella
en estas noches frías, donde a solas
suelo pensar,en tantas amapolas
que adornaban su risa de doncella.
De este lado contemplo la partida...
Allá va,poco a poco se hace un punto
hasta fundirse con el horizonte.
Mi consuelo es el alma ahí vertida,
en esa carta con amor adjunto...
Un amor que hace,que todo lo afronte.
W.M®