Cuando amé de verdad, no le tenía miedo a nada. Tenía miedo de vivir, con la persona equivocada.
Cuando amé de verdad, no tuve celos. Tuve inseguridad de perderte.
Cuando amé de verdad, tuve la felicidad. Para mí, no existía la soledad.
Cuando amé de verdad, escribía poesía: a la que amaba, día con día.
Cuando amé de verdad, tuve el valor para decirte: lo mucho que te amo. Y que quiero pasar contigo, el resto de mis días.
Cuando amé de verdad, tuve noches cortas: cada que te pensaba.
Cuando amé de verdad, cada que cerraba mis ojos: te encontraba. Y en mis sueños: te acariciaba.
Cuando amé de verdad, hacía el amor con el corazón.
Cuando amé de verdad, no existía el tiempo a tu lado.
Cuando amé de verdad, volvía a ser niño: estando junto a ti.
Cuando amé de verdad, no importaba esperar meses, a que regresaras.
Cuando amé de verdad, me preocupaba por llamarte: si no contestabas... salía a buscarte.
Cuando amé de verdad, con solo tocarte: me hacías escribir un verso. Y con besarte: me hacías ver el universo.
Cuando amé de verdad, supe que los planetas chocan... y que del caos: nacen las estrellas.
Cuando amé de verdad, entendí que, no es lo mismo olvidar, que recordar.
Cuando amé de verdad, mi vida se desgranó en el espejo... de las cuadrillas del tiempo.
Vaya, cuando amé de verdad...
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Marco Díaz.
Villahermosa, Tabasco; México.
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Inspirada en una obra de Charles Chaplin; \"Cuando me amé de verdad\".