corazónbardo

CLAUSURAS-615⭐

CLAUSURAS

 

Hay clausuras que no se firman,

pero pesan más que cualquier documento.

 

La clausura de un contrato

no es solo tinta secándose en un papel,

es la confianza que se rompe en silencio,

es el apretón de manos

que ya no vuelve a repetirse.

 

La clausura de un matrimonio

no empieza el día que se firma,

empieza cuando las miradas

dejan de encontrarse en la mesa,

cuando el “nosotros”

se convierte en dos caminos

que ya no saben andar juntos.

 

La clausura del primer amor

es distinta.

No hace ruido.

Se va quedando en canciones viejas,

en una esquina del barrio,

en un mensaje que nunca se envió.

Es la más inocente

y la que más duele recordar.

 

La clausura del colegio

huele a uniforme guardado,

a cuadernos con hojas dobladas,

a promesas de “siempre amigos”

que el tiempo pone a prueba.

Es la primera vez

que entendemos que crecer

también es despedirse.

 

Y la clausura de PRONOEI…

apenas recuerdo el olor a campo rural,

la tierra húmeda en ojotas pequeñas,

las risas libres sin reloj,

la voz dulce enseñando vocales

bajo un techo sencillo.

No sabíamos que algún día

eso también sería recuerdo.

 

La vida está hecha de clausuras.

Algunas duelen,

otras enseñan,

todas nos cambian.

 

Porque cada cierre

es una puerta que se apaga,

pero también una ventana

que empieza a abrirse sin que lo notemos.

 

© Corazón Bardo