Mi dos ángeles que en el corazón
los llevo como un recuerdo hermoso,
desde el cielo recibo sus bendiciones
y aquí en la tierra les rezo unas
plegarias; porque son mis adorados
hijos y se que con el tiempo estaré
con ellos donde el Señor los tiene,
hoy y siempre estarán en un rinconcito
de mi pecho de como los amo
y quiero.
Un Amén para ellos, Carlos y Rosa