ղҽցαԵíѵҽ ตαղ 🍃

թօҽตα 25

 
 
 
թօҽตα 25
 
 
Pero el sonido se me hace nudo, un jueves de lluvia, 
una palabra que no alcanza tu nombre en mi boca, 
deja ese vestido de uvas que el tiempo ha vuelto vinagre;
y yo dejo estas manos de arena, este oficio de olvido callado.
 
 
No es que el cielo haya muerto, 
es que se ha vuelto de piedra
y mi amor, como un pájaro ciego, 
se estrella siempre en tus muros tan altos.
 
 
Tus palabras son harina de un saco que el viento prefiere,
y mi boca es el cántaro roto donde el grito no sabe habitar.
No me des el amor, que es un sonido demasiado pesado,
dame esa sonrisa de cal y herida.
Cuando yo me derrumbe, como un muro cansado,
me encontrara el silencio... compartiendo la misma caída.
 
 
Hay un hambre de ti inexistente en el fondo del alma
un sabor salino de naufragio, a puertos oscuros.
Aun me duelen los clavos de este aire tuyo
que crucificaron este viernes santo de luto, pero
aun me levanto del lodo, coronado de espinas y flores.