Hay una sombra veloz que escapa por la calle:
subió la acera con prisa para que no la alcance.
Una sombra huye de mi con afán,
deslizándose entre berjas de metal.
Se escabulle de mis dedos que casi toca,
embriagada de oscuridad de callejón.
Una sombra se fuga por los faroles.
Damos vueltas por la cuadra como gatos.
Cuando la creí acorralada en una esquina, una luz
la desvaneció frente a mí; nació el travieso día.