De nácar vistes tu cuerpo
y te duermes, si doblada
nadie te usa navaja
pues abierta, causas miedo
luces reflejo de acero
en tu hoja afilada
y tu punta pronunciada,
causa prudencia y respeto.
Reina de armas guardada
en bolsillos y capazas
te hicieron estar plegada,
para guardar tus secretos
arma blanca disfrazada
cuerpo de acero y de nácar
eres tú, mi fiel navaja
el cuchillo que prefiero.