FRANCISCO CARRILLO

mi navaja.

De nácar vistes tu cuerpo

y te duermes, si doblada

nadie te usa navaja

pues abierta, causas miedo

luces reflejo de acero

en tu hoja afilada

y tu punta pronunciada,

causa prudencia y respeto.

 

Reina de armas guardada

en bolsillos y capazas

te hicieron estar plegada,

para guardar tus secretos

arma blanca disfrazada

cuerpo de acero y de nácar

eres tú, mi fiel navaja

el cuchillo que prefiero.