Me encuentro rodeada
de gorjeos, plumas y adherencias,
milito en la sombra
y la penumbra me envuelve
con su manto gris y perla.
Hay cantos olvidados
que me dejan a solas y en vela
sin embargo se renueva
mi fe en los ocasos.
La noche tardía
me plantea dudas y temores:
dudo de ser quien soy
temo volver a ser lo que no fui.
Impregnada de silencios
el talento de mi casa
me hace contener el aliento
y la respiración se me hace densa.
Tengo la clara certeza
de necesitar una infusión sanadora:
malojillo, albahaca, yerbabuena
o algún otro monte verde
que sirva de testigo
a mis particulares mitologías.
A veces me finjo sorda
para no verme obligada
a responder tonterías.
OLLIN
26/02/2026