No espero que el mundo despierte.
Me basta con no dormirme yo.
Me prometieron cultura
y aprendí a competir.
Me prometieron proyecto
y encontré ruido.
Me enfado
porque me importa.
Espero
porque todavía amo.
No añoro un ayer mejor.
Sé lo que cuesta el odio.
Este país ya pagó su factura.
En la mesa callo
para que no se rompa el pan,
pero por dentro
una verdad golpea
como nudillo en la puerta.
No quiero ganar.
Quiero decir
“esto me duele”
sin perder el abrazo.
Soy crítica
y soy esperanza.
Soy cansancio
y soy impulso.
No me asusta mi dualidad.
Me asustaría volverme simple.
Si el mundo se parte,
que no se parta mi conciencia.
No cambiaré el Parlamento.
Pero no me dejaré endurecer.
Y mientras no me endurezca,
no habrán vencido.
Antonio Portillo Spinola