Si alguna vez dudaste,
no fue por tus errores,
sino por los míos.
Perdón por no ser el hombre
que merecías tener a tu lado.
Perdón por no proteger
lo que construimos juntos.
Hoy te abrazo en silencio,
te dejo ir con respeto,
y te deseo un futuro
donde la felicidad te encuentre
sin que yo la estorbe.