Al no conocer
el amor genuino,
me dejé llevar
por la ilusión,
¡sufrí a granel!
vaya decepción.
De allí barajé
el romance
y en mi pecho
forjé una alianza,
con el amuleto
de la aceptación.
Hoy por hoy, esos
recuerdos efímeros;
abren el abanico
de las emociones.