El viento mueve suavemente
las hojas frágiles de mi mente,
reviviendo recuerdos que no volverán
y risas que ya están muertas.
El cruel paso del tiempo
me hará olvidar aquello que amé,
aquello que me daba sentido...
Borrará una parte de mí,
esa que solo tú conociste
mejor que yo mismo.
Las raíces de mi árbol
buscarán florecer en otro mundo,
porque en este
solo les espera la muerte.
La muerte, vestida con tu rostro,
recitando la melodía intacta de tu voz,
pronunciará mi nombre.
Y yo…
yo la seguiré sin resistencia.
Tomaré su mano con la ternura
con la que antes tomaba la tuya,
y bailaré con ella
un vals eterno...