Has sentido ese frío,
ese que invade tus huesos,
con la mordida de sus colmillos
deshaciendo todo eso…
Todo eso que te desgarra,
la duda que te desarma,
la esperanza que se jacta
Luego de que uno se agarra?
¿Quién piensa en la tragedia?
¿Quién imagina la tristeza?
Hasta que un día llegan
y estallan en tu cabeza.
Es un frío que no se aparta,
ni con todo el abrigo.
Espero que al recibo de esta carta
te encuentres mejor, mi amigo.