el brujo de letziaga

Yéndome.

 

La luna grande en el aire,
viendo al pájaro huyendo de tan secreto paraje,
inmerso en un afán libre...

 

Va cayendo la noche,
cuando un perro sin nombre me ladra acercándose,
y me produce un acojone...

 

La luz el vuelo emprende,
y la penumbra confidente de a poco todo lo invade,
con apacible mansedumbre...

 

Por el bosque salvaje,
me tropiezo y me voy diciendo un disparate,
apenas perceptible...