Ricardo Castillo.

Vestigio

(Inspirado en el poema Ozymandias de Percy Bysshe Shelley)

En el desierto he descubierto una estatua.
Solo le quedan dos piernas de piedra,
sin cuerpo,
como obstinadas al pasado.
 
Su rostro yace en la arena,
roto;
conserva el gesto imperativo de antaño:
el orgullo petrificado en la frente,
el desdén fijado en la boca
y una autoridad sin réplica.
 
En el pedestal se lee:
 
\"Me llamo Ozymandias, rey de reyes.
¡Aprende en mi obra, oh poderoso,
y al verla desespera!\"
 
Pero alrededor no queda nada.
No hay obra.
No hay imperio.
No hay memoria
mayor que estos restos.

Solo la arena infinita,
extendiéndose indiferente.