Cuan poco he vivido.
No conozco la guerra, pero tampoco la paz.
Mía Gallegos
Me atrinchero en la metamorfosis
para pernoctar con la duda
del sueño,
mi cuerpo es una lámpara
en la orfandad del olvido,
busco entonces la línea o también
la ceguera
me he aferrado al vientre
inerte del recuerdo
para besar así los epitafios
que llevo en la garganta.
¿ Cuántas voces han muerto
en mi cuerpo?
¿Cuántas más reposan
sobre mis costillas?
Acaricio la infancia
que se bifurca
con los años
para hacer el amor a escondidas
con la nostalgia.
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