La casi placenta sensación de vivir en ti,
la conocida y destrozante manera, de tenerte como principio de vida,
me está rompiendo poquito a poquito.
Las larguísimas dudas mías,
y las carentes respuestas tuyas,
son mi martirio noche y día.
Parece que me bebo los recuerdos del ayer,
porque son perceptibles hasta en el cuerpo,
más allá de una sensación en el corazón,
te posas en todo lo que conozco, y me llenas de preguntas.
Me desquicia saber de ti,
caer en el mar de mis recuerdos,
y ahogarme por querer volver allá.