Conocerte no me fue indiferente
has estado rondando en mi cabeza desde el día uno,
tú hablas idiomas que desconozco
y eso me hace querer aprenderlos,
quiero conocer más de ti,
de los mundos en que habitas.
Eres un ser extraordinario,
de esos que por casualidades de la vida
te llegan como trébol de cuatro hojas,
como paracaídas en plena caída libre,
como la última bala en el cartucho
esperando a ser disparada.
Cada charla entre los dos se mantiene en un vaivén
de risas y caricias al alma,
un vals de miradas y suspiros que nos entrelazan
unos brazos que traen calma,
un amor que se cocina lentamente,
un tú y yo que hoy está latente.