Por: Pedro Abarca
Si tuviera que describirte en una sola palabra,
no sería “amor”, porque se quedaría corta,
ni “luz”, porque no explica cómo cambias mis días,
ni “hogar”, porque incluso eso parece pequeño.
Serías una palabra que aún no existe,
una que suene a calma después de la tormenta,
a risa que se queda flotando en el aire,
a promesa que no necesita decirse.
Pero si el mundo me obligara a elegir,
si solo pudiera dejar un susurro escrito,
diría que tu nombre es la palabra más cercana
a todo lo que alguna vez soñé sentir.