Leoness

El ebúrneo teclado

En el teclado ebúrneo volqué mi partitura,

para que el alma del piano en su eclosión,

cante la roja llama de mi audaz desmesura

y el espasmo de seda de mi adoración.

 

Lo que mi boca muda no osó decir al viento,

el tiempo lo ha fundido con oro y con metal;

hoy mis manos anhelan tu cuerpo-sacramento,

tus formas de ígneo fuego, tus ósculos de coral.

 

¡Oh, tus manos de nieve! ¡Tus ritos de caricias!

¡Tus desvelos de fuego que mi ausencia fraguó!

Mi pecho es un sagrario de ardientes primicias

donde el rayo de Venus tu nombre tatuó.

 

Ante el éxtasis sacro de tu estampa divina,

mi voz fue solo un río de silencio y de luz;

¡pero hoy mi sangre ruge, mi pecho se calcina,

y clavo mis suspiros en tu carne, mi cruz!

 

¡Ese ebúrneo teclado no solo emite sonido, sino que arde!