Por el ártico y en silencio;
por cumbres del este,
navegando áridos desiertos,
cruzando alboradas de nostalgias
y tembloroso sobre el hielo.
Bramando indómito en juglares,
rendido al mar muerto;
bebiendo de copados picos
blancos, tiernos, serenos...
¡Con Gigantes constelaciones!
Surcando oasis... luces y sueños;
¡profundo en la tierra!
sobre un cordel de fino asiento.
Envuelto en oxígeno puro,
exhalando nostálgico aliento,
flotante sin nada en la nada,
a orillas de celestes cielos,
quieto, vivo, volando, despierto...
y sintiendo embrujado el sonrojo
que provocan tus besos.