Sub realmente
Padezco una realidad en que no sé el nombre de mis hijos o los he olvidado. No tienen cabida planes de gobierno, ni calendarios. Hace mucho mucho tiempo en este páramo me fue dado ver la luz, pero no guardo memoria de ello.
Mis padres son dos extraños. Nadie predijo el destino.
Con la eterna sospecha de estar siendo engañado en los espejos
me miro