malco

Blancas Rosas.

Era blanca su cabellera
pálida su tez lunar
parecía estar dormida
cuando la fueron a enterrar,
unos dicen que murió de mengua
otros que de soledad,
yo digo que murió de penas
de penas por tanto amar.

Es cierto que estaba sola
pero no en soledad
sus cartas y sus recuerdos
sus versos y su rosal
plenaban su vida entera
de sueños y de soñar.

Al amanecer cada mañana
se le oía cantar,
cantarle luminosa
a las rosas de su rosal,
eran canciones hermosas
de aire celestial
y le hacían coro las rosas
con música del manantial,
de sus remansos salían las notas
y de los pájaros su trinar.

Dicen que cuando moza
su belleza singular
arrebató de locura
a un mozo muy galán
que le entregó su ternura
sus besos y su soñar
y que en noches de llena luna
con perfumadas rosas
la cubría como un ajuar,
ajuar de blanca novia
sin cortejo y sin altar.

Pero una madrugada,
de frío tiempo invernal,
en el bosque entre la niebla
su cuerpo inerme está,
destrozado por el fierro
de una mano criminal,
dicen que fue por celos
eso nunca se sabrá
y a partir de ese momento
no se ha vuelto a enamorar
y cumpliendo su promesa
firmemente hasta el final,
enlazado entre sus manos
un ramo de rosas blancas
blancas rosas de su rosal
con pasos lentos,
con lentos pasos,
hoy la llevan a enterrar.