He tejido está flor, de la misma manera en que se teje el amor, empujando cada punto con mis dedos, haciendo espirales con mis hilos, hasta que mis manos aprendan tu nombre.
En su centro hay un ojo
Quien te ve cuando nadie más lo hace
Quien te busca incluso cuando no miras
Y vigilante de tu tristeza, es cada noche.
Como quien cuida su casa dormida.
Si algún día mis ojos se cierran, guardaras en tu memoria el último brillo en ellos y esta flor será la prueba de que alguien te miró como si fueras único en el mundo.