Detrás del tiempo cotidiano
Está el cielo,
Abres esa cortina de segundos, minutos, horas y años
Para encontrarlo,
Ya no hay vejez, ni días sombríos
Basta ya de correr esa batalla imperial y desgarradora,
A donde con tanto afán te lleva tu media hermana: La muerte
Solo respirar tranquilamente
El arte de apreciar el lienzo de la creación,
El verdoso árbol,
La inmensidad de las estrellas,
El río verdoso,
La plenitud de las montañas,
El fresco viento,
Respirar conscientemente
Hasta elevarte,
Un solo momento, un sólo lugar, un solo tiempo,
Sin delimitaciones,
Sin compromisos,
Todo tiene que pasar, todo debe suceder, todo se puede aprender, todo se puede lograr.