Elizabeth Maldonado Manzanero

Este adiós está llegando tarde.

Este adiós está llegando tarde.

El somos se nos esfuma

toda vez que cerramos los ojos.

No sabemos sostenerlo en vida;

somos, responsables del fin.

 

El frío manto de la indiferencia

nos cubre, y sus gélidos hilos

se nos incrustan hasta las vértebras,

y aún respiramos

dificultosamente

bajo él.

 

Somos dos cuerpos

que se buscan hasta el cansancio,

y aun así

la puerta se  nos cierra,

dejándonos en compartimentos separados,

a la deriva,

en el mismo barco que se hunde

sin ninguna prisa.

 

Nos cuidamos de no nombrar el duelo,

y su eco no se disipa

en ese silencio que sigue a la soledad

y que nos atosiga,

como brisa que no llega a ser tempestad

y aun así las olas acrecientan.