Largo tiempo pasé mirando al mundo
con mis ojos rellenos de pasión,
enamorado del dolor profundo
que me llegó directo al corazón.
Largo tiempo pasé de vagabundo,
de lugar en lugar, sin dirección.
Y largo tiempo anduve gemebundo,
presenciando mi eterna sucesión.
Aferrado al dolor que paso a diario,
más me aferro a volverme mi contrario,
esperando a ahogarme con mi mal.
Y cuando pierde su linterna el día,
y me embriago de hiel oscura y fría,
y me entierro de nuevo mi puñal...