Mis penas he pagado por un pan
y no hubo quien mi causa abogara.
Recuerdo que lloré, y alcé la cara
como si fuera el mismo Jean Valjean.
El hombre siempre intenta con esmero
ganar la lucha al tiempo y a la muerte
se arrastra por migajas a la suerte
y olvida guiarse del Dios verdadero.
Mi necedad se hundió en el pasado
y en tierra nueva vine a habitar.
Tantas proezas no puedo negar
caminando seguro y perdonado.
W.M®