Mari.o

CASA ABIERTA

CASA ABIERTA 

 

Giro la llave a la habitación abandonada.

Hace frío y el olor huele a encierro. A un

encierro abultado por el polvo, las telarañas 

y el olvido. A este olvido huérfano de olvido. 

 

Cascanueces viejos y rígidos que se quedaron sin cuerda. Los títeres y trenes, 

los aviones, las pelotas, el triciclo. 

Las cajas de hilos, valijas 

y herramientas. Los retratos, los álbumes,

los cuadros y pinturas, los zapatos sin cordones, las cartas sin enviar y sin abrir...

las sillas rotas. El baúl prohibido. 

 

Me salgo a la brisa de la calle

elevo la mirada, me empapo. 

Dando círculos. Pensando 

en no sé que cosas. 

 

Me deshabito, me deshaucio. 

Vuelvo a los cascotes de la habitación 

 

y solo quiero tirar el baúl por la ventana incendiar todo. Acuchillar los muros 

hasta sacarles verdades. 

(...) 

 

Me he pasado días y noches 

interrogando a las mismas cosas

llegando siempre a las mismas conclusiones que me causan el mismo resabio. 

 

El mismo espasmo. 

 

Frente al espejo roto, me miro 

repetidamente como un rompecabezas. 

 

Hay demasiados fragmentos 

y ninguno encaja. Me acerco 

un poco más y me horrorizo. 

 

Me cubro la mitad de la cara 

con mi mano. ¡Todo es tan evidente!

(...) 

 

Me elevo como pluma en el aire. 

Me abrazo y cierro los ojos con fuerza

[con la fuerza de no querer abrirlos más]. 

Apretando los dientes y soportando

el nudo que me asfixia. 

 

Vencido. 

 

Soy la palabras de mi padre, de mi madre

de sus hijos, de mis hijos. Soy las palabras nunca pronunciadas. Nunca dichas. 

Guardadas y esperando ansiosas 

en la consciencia que me envuelve 

e irradia como aura. 

(...) 

 

Abro los ojos y, ya tengo certeza:

¡No hay nada que tirar! 

Pinto líneas sobre el piso, la puerta 

y la ventana. Enciendo el copal 

y me dispongo a limpiar cosa por cosa. Cambio las cortinas, las sábanas, ofrezco flores, fruta, agua...canto con mi guitarra 

 

[prendo velas, hago abluciones, pernocto. 

 

He dejado esta habitación abierta: sin puerta. 

 

Sin llaves, sin cadenas, 

sin cerrojo, sin candado. 

 

Lo que solía ser 

una lugubre mazmorra

ahora es

luz.