“…tus ojos renacen en la sangre de las cálidas interrogaciones” (Tristan Tzara)
Hay la mirada en busca de mitos donde renacer. Dentro de cálidas montañas, al norte del sueño, quizás pueda morar en nido de bálsamos.
El ojo cambia de polo: derecho-izquierdo-viceversa, se ordenan al son del tránsito devorador que todo engulle, hasta el amor.
El ojo estrábico lee con mortificación su imaginario himno de quimeras.